lunes, 28 de noviembre de 2011

Concierto en Uruapan y viaje

Durante las 6 horas de viaje hasta Uruapan pude disfrutar de una interesantísima conversación con Alejandro Santiago, excelente trovador y mejor amigo, por lo que el largo viaje se termina haciendohttp://www.blogger.com/img/blank.gif mucho menos duro. A la llegada http://www.blogger.com/img/blank.gifnos vino a recoger a la estación Edgar Arriaga, uno de los tres socios propietarios del “Ala de Colibrí”, excelente “peña” (así es como llaman aquí en México a este tipo de sitios, donde puedes ir a oír música a la vez que además de poder beber algo, puedes incluso cenar)m, recién inaugurada hace apenas mes y medio, donde hace escasos días pudieron contar con la presencia de otro amigo trovador, Edgar Oceransky. Sólo podría hablar bien de este sitio y de sus propietarios, Edgar, Makario y Ulises (con los que aparezco en la foto).


Nos encontramos una sala llena expectante e impaciente por escuchar a Alejandro,que al fin y al cabo era el protagonista del concierto, ya que yo era el “invitado sorpresa”.

Alex estuvo en su línea habitual, cercano, comunicativo, comprometido. Nos fue desgranando lo mejor de sus repertorio, desde sus míticas canciones hasta las más modernas. En el “palomazo” (así es como aquí llaman a salir invitado en el concierto de otro) que me hice canté 3 canciones, “Años y prejuicios” y dos de las últimas, “Tanto” y “Un par de minutos”. Además de mi “palomazo”, también se hizo otro Makario, que además de ser uno de los dueños del “Ala de Colibrí” es un excelente trovador, que hizo un dueto con Alejandro cantando “Por si no te vuelvo a ver”.

A la finalización pudimos compartir bastante rato de charla (o “plática”, como dicen aquí”) interesantísima con los amigos espectadores del concierto, de los que guardo un excelente recuerdo y espero volver a ver más pronto que tarde.


Después de pasar la noche en un precioso hotel que nos reservaron y disfrutar de un excelente (y calórico, como casi siempre en México) desayuno, emprendimos viaje de vuelta al DF, en uno de estos comodísimo autobuses, que espero que algún día podamos tener en España.



México DF nos recibió con muchísimo frío, lluvia y uno de los habituales atascos de tráfico. Así que después de la agotadora jornada me marché al hotel a descansar, a la espera de una ilusionante nueva jornada.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Primeras 24 horas

Pasarse 12 horas en un avión no es ningún plato de gusto, pero como os podréis imaginar no son lo mismo las 12 horas del vuelo de ida que las 12 horas del vuelo de vuelta, que además de ser en el sentido hacia oriente, mucho más agotador, al ser para regresar, es más cansado.
Llegamos a México DF con 30 minutos de adelanto sobre el horario inicial previsto (de ahí que fueran “sólo” 12 horas), después de pasar 1 larga hora haciendo la cola y los trámites en inmigración, ya que me hicieron volver a rellenar los dos documentos que exigían,
Por la noche, una vez me hube hospedado en mi hotel, el Viena, en Colonia Juárez, tuve el placer de encontrarme con el hermano Nahuel, el gran (en todos los sentidos) Nahuel, con el que me marché a cenar unos tacos y a “platicar” de nuestras cosas. A medianoche (que en mi reloj biológico eran las 7 de la madrugada hora de Madrid) me marché a dormir, pero como suele ocurrir, el jet-lag suele jugarnos malas pasadas, por lo que a las 4 de la madrugada ya estaba en pie. Después de verificar que se me había olvidado en Madrid el cargador de mi portátil, por lo que no podría ni siquiera hacer funcionar la máquina, a las 5:30 de la madrugada decidí ponerme las deportivas y el pantalón corto y salir a correr.

Fueron 50 sorprendentes minutos corriendo, ya que no pensé que aguantara tanto, debido a la contaminación de la ciudad y a la altura en la que se encuentra México DF y hace que los que venimos de fuera nos agotemos más fácilmente.
Después de recuperarme, ducharme y vestirme decidí salir a pasear por el centro histórico, por ver si pudiera encontrar dónde comprar un cargador nuevo para el portátil.
Os puedo asegurar que disfruté una barbaridad de mi solitario paseo por esta impresionante ciudad, pude fijarme con detalle de cosas que acompañado habrían pasado más inadvertidas, pude observar a la gente, descubrir cosas nuevas de esta ciudad que no recordaba. Viajé en Metro, por primera vez viaje en Metro sin un amigo local que me hiciera de guía, resultó una experiencia magnífica confundirme con la gente que puebla esta ciudad, aunque tengo la sensación, bueno, casi la seguridad de no pasar inadvertido, ya que creo que mi apariencia delata que no soy de aquí, mi estatura, el color de mi piel, mi forma de vestir, el pelo…

Esta impresionante ciudad, donde hasta las antenas de telefonía móvil son inmensas, te hace sentir diminuto, te pone en tu verdadero lugar en el universo, pero a la vez te hace sentir grande, lleno de sensaciones.

Entré por primera vez en México en un mercado popular, donde hace la compra la gente de acá. Me llamó poderosamente la atención la falta de puestos donde vendieran pescado.


También me sorprendió la gran cantidad de sitios que había para sentarte a consumir, a tomarte algo.
A la vuelta al hotel pude por fin abrazar a Alejandro Santiago, que vino a prestarme el celular que usaré estos días en México.


En nuestro encuentro Alejandro me comenta que sale de inmediato de viaje a Uruapan, en el estado de Michoacán, a tocar en una nueva sala que han abierto allá, llamado “Ala de Colibrí”, viaje al que me invita, a compartir con él algunas canciones. Ante la seductora idea, me lanzo al vacío y le digo que si, pese a que Michoacán es uno de los estados más golpeados por la guerra que se traen los narcos. Después de conseguir “a un módico precio” mi cargador de portátil en una populosa zona del DF, nos lanzamos a la estación de autobuses, donde nos embarcamos en 6 horas de viaje por carretera hasta Uruapan, donde nos espera este primer (y no programado en mi agenda) concierto de este viaje.

jueves, 24 de noviembre de 2011

De nuevo en México, el sueño vuelve a cumplirse

Este viernes 25 de Noviembre vuelvo a México, donde (en principio) haré 6 conciertos, además aprovecharé para grabar mis nuevas canciones y alguna que otra vieja con mis amigos de aquel entrañable país.
Mientras tanto llegan nuevas noticias, os dejo el cartel de la gira

El próximo post, ya será desde México. Nos vemos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Algo del concierto de Guadalajara


He decidido publicar este video porque esta mañana he recibido un mensaje de Alfredo Saras, el propietario del "Rojo Café", un excelente local ubicado en Guadalajara (Jalisco, México), donde fue grabado el video, de hecho fue él quién me dió el DVD con la grabación. Alfredo es el prototipo del dueño de local que me he encontrado en México, es decir, una excelente persona, que además de velar por su negocio (como no podía ser de otra forma), además se preocupa y se ocupa de los que allí cantan.

Tocar en México ha sido un enorme placer, nos hemos encontrado muy bien, nos han tratado con un gran cariño y con mucho respeto. Un ejemplo, cuando llegamos a Guadalajara, nos acercamos al "Rojo Café" junto a nuestro amigo Alejandro Filio, que ejerció de magnífico anfitrión en su ciudad. Alfredo nos acompañó al hotel a dejar el equipaje, luego nos fuimos a probar sonido. Nos sirvió unas bebidas en el camerino mientras él preparaba el escenario, cuando accedimos a él, ya había montado absolutamente todo, tan sólo tuvimos que meter la clavija del jack en la guitarra, ya que teníamos hasta colocadas las sillas. Por cierto, antes de empezar el concierto nos preguntó qué queríamos cenar al finalizar la actuación.

¡Y eso que nosotros allí éramos unos perfectos desconocidos!. En resumen, sólo puedo estar agradecido a nuestros amigos mexicanos, ya que se han portado magníficamente con nosotros. Por cierto, dejo el enlace por si alguien quiere ver todos los videos del concierto.

sábado, 1 de noviembre de 2008

De vuelta en Madrid


Sé que bastantes amigos han estado pendientes de este espacio, esperando que terminara de escribir hablando de mis últimas horas en México. Por desgracia, hasta hoy no he tenido ni tiempo, ni ganas, tenía un montón de cosas pendientes que hacer a mi llegada a Madrid, que me han impedido dedicarle el tiempo que a mí me hubiese gustado a este PC, pero la familia y las obligaciones me esperaban.
Mi última noche en México discurrió de forma tranquila, llegamos al hotel pasadas las 21:30 desde Guadalajara, mi amigo Nahuel me había invitado a tomar unas cervezas con unos amigos cubanos, entre ellos el mítico Augusto Blanca, pero se me hizo bastante tarde y ellos debían recogerse pronto, ya que al día siguiente tenían concierto, así que me recogí antes de lo que esperaba a preparar el equipaje.
El cambio de hora (por la noche se retrasó una hora, al igual que en España) me permitió dormir una hora más, así que salí más bien pronto camino del aeropuerto.
Después de un cómodo (pero largo) vuelo, llegué a Madrid a las 06:00 de la mañana hora local, que eran las 23:00 de México para mi organismo, así que he andado toda la semana arrastrando eso que internacionalmente llaman "Jet lag".
Prometo volver a escribir en breve para dar un penúltimo repaso a todo.
A estas horas (16:55 en Madrid y 09:55 en México) deben andar María José y Clara en el aeropuerto de México, haciendo tiempo hasta que en algo más de 2 horas y media salga su vuelo de regreso. Pronto estaremos todos en casa.

sábado, 25 de octubre de 2008

Guadalara, último concierto


Ya me habían dicho que los autobuses españoles eran mucho peores que los mexicanos, algo que hemos podido verificar en estos días de viaje. Hoy nos espera el más largo de todos, ya que dentro de hora y media salimos de vuelta México DF, para pasar mi último día por tierras aztecas, ya que el domingo las 12:00 (hora de México, 19:00 hora de Madrid) regresaré a España. María José se queda unos días más, ya que el próximo jueves toca en "El breve espacio" en el DF.
Ayer fue un día lleno de sensaciones, a la llegada a Guadalajara, en la terminal nos esperaba Alejandro Filio, del que pude comprobar que Checho Félix tenía razón cuando le definía como un "anfitrionzazo", ya que se deshizo en detalles con nosotros.

Para empezar, paramos a comer en Tlaquepaque, un precioso lugar donde nos agasajó con una típica comida mexicana (eso si, en la que intentamos que el picante brillara por su ausencia). Durante la comida vinieron al menos 30 mariachis a ofrecerse, Alejandro para quitárselos de encima utilizó varias tretas, la más divertida era la de pedirles que cantaran una determinada canción que él tarareaba, lo divertido estaba en que cada vez se inventaba una canción distinta, que por supuesto los mariachis desconocían.
Por la tarde nos dirigimos al mítico "Rojo Café", el local regebtado por Alfredo Saras, donde tocamos por la noche. El Rojo es un lugar precioso, uno de los sitios con más encanto que he visto, con grandes medios técnicos, un muy buen sonido, un escenario grande y cómodo y además Alfredo nos colmó de atenciones.

Mientras probábamos sonido, apareció en la sala mi amigo José Luis Bárcenas, al que todavía no había podido conocer en persona, pero al que ya sentía como de la familia, ya que hace bastantes años que andamos juntos por el ciberespacio. Él fue "el culpable" de que nos conozcamos María José Hernández y yo, ya que hace unos años que me envió por email una canción de ella, de la que me enamoré, luego surgió la amistad entre ella y yo.

Luego el concierto, el que para mí fue el último de esta gira, de ahí el regusto especial que tuvo. Me sentí bastante cómodo en el escenario, María José me dejó ser el que cerrara (hasta ahora había comenzado yo los otros conciertos), lo que me pudo el listón más alto.
Como anécdota, en la última canción quer hice, que fue el "bis", tocando "Viviendo un poema" rompí una cuerda (algo que siempre me ha pasado mucho, pero que hacía años que no me pasaba en un concierto).
En resumen, una jornada muy especial, entrañable y llena de amigos.
PD: No me puedo olvidar de Fernando Escobar, que tuvo la gentileza de abrir nuestro concierto, Fernando es un excelente trovador y una mejor persona.

viernes, 24 de octubre de 2008

León (Guanajuato), penúltimo concierto


Si tuviera que resumir lo vivido en León, lo haría con un nombre: Juan Valdivia. Juan es como dicen aquí, "todo un tipazo", un peronaje entrañable. Nos recibió en la terminal, nos llevó al hotal, a probar sonido, nos hizo de técnico, llenó el local de gente que él se encargó personalmente de contactar.... ¿qué más se puede pedir?, ¡gracias Juan!, de verdad.
El concierto ha estado muy bien, con muchas gente, el local es uno de los más bonitos que he visto en México, muy cómodo y grande, el sonido creo que ha estado a la altura de las circunstancias (gracias a Juan, claro).

Nos vamos de León con muy buen sabor de boca, además hoy viajamos a Guadalajara, donde tocamos esta noche, allá nos espera Alejandro Filio, que quedó en recogernos en la terminal. Seguimos abrazando amigos, ¡cómo me gusta México).