sábado, 10 de diciembre de 2011

Perote, ¡todo un hallazgo!

Paco Sánchez es una de esas personas a las que el Gobierno Federal de México debería condecorar por su labor a favor de la difusión de la música y de la cultura en general en este país. De la nada, en lo que en su momento fue la cochera (garaje) de su casa, ha montado un espléndido lugar llamado “Teatrova Music Hall”, un lugar que una vez al mes se viste de sus mejores galas y se convierte en un marco incomparable para los conciertos de trova en Perote, una localidad totalmente desconocida para un europeo, en el estado de Veracruz.

Salí por la mañana, pronto, de Tlaxcala, me habían dicho que desde allí saldrían autobuses para Perote, así era, pero salían como unas 4 horas después. Un empleada de la estación de camiones me dijo que sería más fácil llegar a Perote desde Apizaco (lugar del que jamás había oído hablar ni oiría nunca sino me lo hubiera mencionado esta señora).Ni corto ni perezoso me metí en un microbús (por llamarlo de alguna forma) para trasladarme a Apizaco, desde donde me dijeron que saldrían autobuses cada media hora. Falso, al llegar, sobre las 11:30, me dijeron que el primer autobús saldría en teoría a las 14:00, pero como venía de México DF, saldría tarde, sobre las 14:30. Después de dar varios paseos, cargado como una mula con equipaje, guitarra, portátil, abrigo (bajo un calor importante), encontré un “ciber” (por llamarlo de alguna manera) desde donde escribí la crónica de Tlaxcala (sin acentos). Cuando ya pensé que jamás saldría de allí, llegó el autobús, a las 15:15. El viaje de unas dos horas y media, resultó más que curioso, con constantes entradas de personas que nos ofrecían todo tipo de bebidas y comidas, todas de fabricación casera. Las paradas tenían lugar en lugares de la carretera, en medio de la nada, no en estaciones de autobuses. Al fin llegamos a Perote, lugar que si tiene terminal de autobuses, pero en el que mi autobús no paró, por disputas entre empresas. Pude localizar a Paco, que con su enorme amabilidad vino a recogerme, a ese lugar en una calle cualquiera donde me hallaba. Casi a las 18:00 nos marchamos a comer, Paco me agasajó con una espléndida comida en la marisquería local. De ahí nos fuimos al Teatrova, que es un espacio que Paco y su familia se han inventado en su casa, utilizando parte del garaje y unos patios cubiertos. Una vez que lo preparan, consiguen que se convierta en un lugar acogedor, cercano y con un sonido maravilloso. Al poco llega Chekko (Sergio) Díaz, un gran (en todos los sentidos) trovador del estado de Veracruz, que me acompañará en el escenario.

Nos instalamos ambos en una habitación de invitados en la propia casa de Chekko, una maravillosa habitación desde cuya ventana se puede ver el escenario casi debajo. Comenzó Chekko el concierto, conocedor de la sala y el público conocedor de su música. Cercano, comprometido, divertido. Después llegó mi turno, ante un público atento, cercano, silencioso, el público más respetuoso que jamás vi en México. Paco me había pedido que fuera cercano, que interactuara con la gente, que explicará qué pasa en España, que fuera divertido…. No sé si logré, al menos lo intenté. Después de más de 3:45 horas de concierto (entre ambos), dimos por finalizado el concierto cantando juntos “Lo de más”, de Silvio Rodríguez.

Por la mañana, después de disfrutar de un excelente desayuno, nuestro espléndido anfitrión tiene un nuevo gran detalle, llevándome en su coche, junto a su familia hasta Puebla, donde tomo un autobús hasta Cuernavaca, donde me espera Alejandro Santiago para ir a Teploztlán, donde esta noche tocamos, pero de eso ya hablaré mañana.